Vender tu casa es, probablemente, una de las operaciones económicas más importantes y complejas a las que te enfrentarás en tu vida.

Es importante tener en cuenta desde la presentación de la casa a través de anuncios online hasta la elección de un precio adecuado y en esto quién mejor puede ayudarte es un profesional inmobiliario.

 

  • No ponerte en el lugar del comprador, a la hora de vender tu casa, es importante ponerte por un momento en el lugar del comprador y analizar tanto la vivienda que vendes como el precio que pides o la forma en la que los interesados se formarán sus impresiones.

 

  • Fijar un precio inadecuado, valorar correctamente la casa que vas a vender es crucial, y para ello hay que tener en cuenta su tamaño, su estado de conservación, sus condiciones y servicios y los precios inmobiliarios de tu zona, entre otros factores. Es importante encontrar un precio que atraiga compradores potenciales y que tenga en cuenta nuestras necesidades.

 

  • No estar disponible para recibir visitas. Uno de los factores que puede ahuyentar a posibles compradores es un vendedor huidizo o con poca disponibilidad para enseñar su propiedad.

 

  • No saber cuándo recurrir a una inmobiliaria, si no tienes tiempo para atender las llamadas o para concertar visitas, si has recibido ofertas pero no eres capaz de concretar un precio o si pasa el tiempo y nadie se interesa por tu casa, quizás haya llegado el momento de acudir a una inmobiliaria.

 

  • No todas las personas que tienen una vivienda en venta son necesariamente buenos comerciales en lo cual un profesional nos puede facilitar la venta. Además te serán de gran ayuda en temas legales y aportaran una cartera de clientes de la que se carece como paticular.

 

  • No tener los papeles al día o no haber pagado los impuestos correspondientes, no sólo se trata de estar al corriente del pago del Impuesto de Bienes Inmuebles y tener la escritura de compraventa previa, hay múltiples papeleos que pueden complicarte la operación si no se tienen en cuenta.

 

  • Decirle que no a un profesional. Admitir que necesitas ayuda es un primer paso hacia el éxito. Qué mejor ayuda puede haber que la de un profesional, alguien que conoce los entresijos del negocio puede conducirte a la victoria. ¿Por qué ibas a despreciar sus servicios? ¿Por qué vas a cargar tus espaldas con tanta responsabilidad?.

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